El Consorcio Taurino de Lidia emerge como una nueva fuerza en la gestión de la histórica Plaza de Acho, símbolo indiscutible de la tauromaquia limeña y orgullo del Rímac. Liderado por jóvenes profesionales como Jorge Hans Añaños Alcázar, Jenny Edith Villafuerte Falcón y Manolo Llanos Villafuerte, este consorcio representa una renovación generacional con profundo respeto por las tradiciones y el sacrificio que implica la crianza de toros bravos.
En esta nueva etapa, el “Consorcio Taurino de Lidia” rinde un homenaje al libre mercado, mostrando su compromiso con propuestas integrales y alianzas estratégicas. Destaca la participación del “Consorcio Grupo Empresarial Plaza de Acho”, conformado por el empresario Carlos Zúñiga padre, a través de su empresa “Zúñiga Toros SL”, en alianza con la empresa nacional “El Real de la Feria” de Saúl Ilizarbe. Esta alianza robustece la oferta presentada para la licitación 2026, que promete revitalizar la feria taurina.
La Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, encargada del arrendamiento de la Plaza de Acho para la Feria del Señor de los Milagros 2026, ha abierto una tercera convocatoria sin imponer condiciones específicas. Los interesados deben presentar su carta y propuesta económica hasta el miércoles 15 de abril de 2026 a través de la Mesa de Partes. Este escenario plantea cierta incertidumbre, pero también abre la puerta a la innovación y nuevas propuestas en la gestión de este emblemático recinto.
Manolo Llanos Villafuerte, conocido criador de toros bravos, aporta una visión valiosa basada en su experiencia en la dehesa y el profundo valor del toro bravo. Su liderazgo refuerza la confianza en el Consorcio Taurino de Lidia, que aspira a llevar adelante una feria que honre la tradición y responda a las expectativas del público y la afición taurina. La llegada de este nuevo actor promete marcar una era de dinamismo y profesionalismo en la Plaza de Acho.
Se esperan pronto noticias oficiales por parte de la Beneficencia de Lima sobre el resultado final de la licitación para el año 2026.
La empresa que lidera el empresario Freddy Villafuerte fue la única que presentó por escrito su interés por organizar la Feria Taurina Señor de los Milagros 2026.
Freddy Villafuerte ha asegurado que no subirán el precio de los abonos, lo cual es un alivio para miles de aficionados que anhelan disfrutar de las corridas sin que el costo sea un impedimento. Se da por descontado que el nuevo empresario de Acho será definitivamente Villafuerte, aunque es prudente esperar la conclusión oficial del proceso antes de darlo por hecho.
La esperanza es que se cumplan todos los ofrecimientos realizados y que, sobre todo, se mantenga un precio adecuado que permita una asistencia masiva y entusiasta. Por fin parece haber un horizonte claro para la feria taurina más antigua de América, donde la pasión y la tradición podrán seguir vivas en 2026.
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La convocatoria para la realización de la Temporada Taurina 2026, ha fijado el inicio para la compra de las bases el 5 de enero y el costo del expediente de las bases en S/. 10,000 Soles.
La Plaza de Acho, icónica en la historia de la tauromaquia peruana, se prepara para recibir la esperada Feria Taurina del Señor de los Milagros 2026. Este evento, que año tras año reúne a aficionados y amantes de la fiesta brava, no solo es una celebración de la tradición taurina, sino también una plataforma que promueve el arte y la cultura en el corazón de Lima.
Con la finalidad de garantizar el más alto nivel de profesionalismo y calidad en la temporada taurina, la administración de la Plaza de Acho convoca a un concurso público abierto a todos aquellos toreros, ganaderos y artistas relacionados con la fiesta brava. El objetivo es seleccionar las mejores propuestas que deleiten al público asistente, rescatando así la esencia de esta milenaria tradición.
Los interesados deberán presentar sus proyectos, incluyendo un repertorio de actuaciones y los aspectos técnicos necesarios para su ejecución. La selección se realizará bajo criterios de originalidad, destreza y pasión por la tauromaquia. Comunicamos a toda la comunidad taurina que este concurso es una oportunidad única para brillar en uno de los escenarios más emblemáticos y reconocidos a nivel mundial.
La Feria Taurina del Señor de los Milagros 2026 promete ser una edición espectacular, repleta de emociones y momentos inolvidables. ¡No dejes pasar la oportunidad de ser parte de esta gran tradición!
Por el bien de nuestra Plaza de Acho y la defensa de la tauromaquia esperemos que los interesados sean empresarios con experiencia y solvencia económica.
La Feria del Señor de los Milagros 2026 y la Plaza de Acho como epicentro de la tauromaquia en el continente. Donde la tradición y modernidad se entrelazan en el marco incomparable de la Lima morada. La ciudad y su afición se preparan así para la emoción, arte y cultura, en una feria que promete ocupar un lugar destacado en la historia reciente del toreo en el Perú.
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Acho es historia, tanto así que el Rey Juan Carlos Primero solo ha visitado una plaza de toros fuera de España, la Plaza de Acho, habiendo sido construida en la capital del el virreinato de España.
La plaza de toros “Rodolfo Gaona” de Cañadas de Obregón, Jalisco, fue construida exprofeso por don Agapito Gómez para festejos taurinos, siendo inaugurado en 1687, siguiéndole en antigüedad el de Béjar, provincia española de Salamanca, en 1707 y, después, el Coso de Acho, en Lima, Perú, en 1776, la tercera plaza de toros más longeva del mundo, y no hace falta ser aficionado para visitar la majestuosidad de la Plaza de Acho y su museo taurino, como no es obligatorio ser católico para acudir y apreciar el arte de la catedral de Lima.
La vida taurina en Acho se inició realmente después del terremoto de 1746, la primera plaza fue hecha con tribunas de madera, la segunda plaza fue edificada por Agustín Hipólito Landaburu, el empresario que construyó el ruedo y que invirtió 107,609 pesos y 6 reales de la época, quien en 1765 solicitó licencia para construir una plaza firme para las corridas de toros a las orillas del río Rímac, al pie del cerro San Cristóbal. El 15 de Junio de 1765 el Virrey Manuel de Amat y Juniet —quien en 1765 mandó renovar completamente las instalaciones de la Plaza, dándole la forma octogonal que existía hasta 1944, año en que nuevamente fue totalmente transformada para darle la fisonomía que tiene actualmente— expidió el decreto aprobatorio y Landaburu obtuvo la licencia de construcción a cambio de la promesa de pagar una suma anual de 1,500 pesos al Hospital de los pobres. La obra de la Plaza Firme de Toros de Acho fue encargada al Alarife Cristóbal de Bargas, uno de los mejores de Lima, y se trabajó aceleradamente.
La fecha de inauguración de la Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho) tenía una serie de imprecisiones históricas, ya que las fuentes de principios del siglo XX, así como las diversas publicaciones sobre el tema, no daban una fecha exacta, pero gracias a una erudita investigación realizada por el Académico de la lengua e historiador, doctor Aurelio Miro Quesada Sosa -destacado intelectual peruano que fuera director del diario decano de la prensa nacional, "El Comercio", cuyo amplio y profundo trabajo, al respecto, expusiera con motivo de los actos celebratorios por el bicentenario de la inauguración del coso del Rimac, el 9 de Febrero de 1966, en el Museo Taurino de Acho, habiéndolo incluido en la recopilación de artículos de su autoría que con el título de "Temas Taurinos" fue publicado en 1997- se llegó a determinar con
Precisión que la primera corrida de toros efectuada en la Plaza firme del Hacho, como era denominada. Entonces, se celebró el 30 de enero de 1766, en la que se lidiaron 16 reses destinadas para los diestros de a pie y a caballo. En el cartel de esta corrida inaugural figuraban los espadas "Pizí" o "Pisí", "Maestro de España" y "Gallipavo", los tres peruanos, y el primer toro que pisó el ruedo de Acho para ser lidiado se llamó "Albañil Blanco", procedente de la hacienda Gómez, ubicada en la localidad de Cañete (sur de Lima), cuyos ejemplares, según don José Emilio Calmell, en uno de sus libros publicados y cuyo título es "Diccionario Taurino del Perú", llevaban sobre sus lomos la divisa rosa y caña de esa hacienda cañetana.
La Plaza Firme de Toros de Acho, aún inconclusa, fue inaugurada el jueves 30 de enero de 1766 con asistencia del Virrey Manuel de Amat y Juniet, y aún pendiente la autorización del Rey de España Carlos III, la cual se dio un año más tarde, por Real Cedula. Desde entonces, Acho ha sido mudo testigo de la evolución del toreo en el Perú. Desde aquella época, ya lejana, de apogeo de las figuras y suertes nacionales, pasando por la institución, gracias a la influencia de Bonarillo, de la corrida formal (finales del siglo XIX), hasta nuestros días, luego de la reconstrucción de la plaza (1944).
Plaza con un amplio redondel, Acho tuvo un gran aforo desde su inauguración y, según Ricardo Palma, ocupaba mayor espacio que los mejores cosos españoles. Con el tiempo, el redondel se redujo un tanto para ampliar los tendidos.
El 5.º toro, herrado con el No. 31, negro, 484 kg., “Laborioso”, Montalvo. Empujó al caballo con fuerza bien picado. El banderillero Santiago de la Rosa, al sacar el toro del caballo, fue cogido aparatosamente, teniéndolo a merced por segundos interminables.
Fernando Adrián abrió la tarde y cuajó una faena de gran categoría con muletazos largos y de mano baja Inteligente y templado, bordó con bernardinas finales. Buena estocada ligeramente caída, pero mortal, una oreja.
Lote de nulas opciones, vacío, el que le tocó en suerte a David Galván, que mató de dos grandes estocadas siendo prendido por el cuarto toro de la tarde al realizar la suerte suprema. Aparatosa cogida que le hizo pasar a la enfermería.
Joaquín Galdós con el astado herrado con el No. 29, negro, 505 Kg., “Cubano”, Montalvo. Gran faena de Joaquín sometiendo al toro, artístico, bajándole la mano y con mucha torería, a media faena el toro buscó las tablas. Buena estocada. Oreja.
Fernando Adrián, que cortó las dos orejas al quinto tras una faena de gran intensidad que tuvo un soberbio tramo final. Siempre muy por encima del animal, el madrileño marcó autoridad en una faena sin tiempos muertos.
Joaquín Galdós 6.º toro, herrado con el No. 8, negro, 507 kg., “Ameno”, Montalvo. Se exprimió en una faena que tuvo series rotundas por el lado derecho. Con mucho oficio y jalado en cada muletazo. Buena estocada. Paseó una oreja con petición de la segunda.
En el vasto y vívido universo de la tauromaquia, emergen figuras que trascienden la mera técnica para convertirse en verdaderos artistas del sacrificio y la belleza. Dos toreros contemporáneos, Morante de la Puebla y Andrés Roca Rey, ejemplifican esta dualidad: el arte y el valor. Ambos, líderes indiscutibles del escalafón, han demostrado que la grandeza en el toreo no se mide simplemente por el número de orejas cortadas, sino por la distancia emocional y física a la que se ponen del toro, enfrentando con bravura el peligro que acecha en cada pase.
Morante, con su elegancia innata y su particular estilo, parece danzar con el toro como un artista pinta sobre el lienzo. Su personal interpretación del toreo es un canto a la estética, donde cada movimiento está impregnado de sentimiento y técnica. Andrés Roca Rey, por su parte, representa el ímpetu de la nueva generación, un torero audaz que, al ritmo de la bravura, desafía no solo a la bestia, sino también a las expectativas del público. Su determinación y coraje son una lección palpable de que el verdadero valor en la plaza es asumir que cada encuentro puede ser el último.
Ambos muestran a los noveles que el camino hacia la grandeza es arduo y demanda una entrega total. En el mundo del toreo, la gloria no se hereda; se conquista cada tarde, en la arena donde el arte y el peligro se entrelazan en un abrazo eterno. La lección es clara: ser torero es ser artista, y ser artista es vivir con el corazón en la mano.
La Plaza de Acho, emblemática y cargada de historia, será testigo en la Feria Taurina del Señor de los Milagros 2025 de esta conjunción de talento y valentía. La expectación es palpable, pues tanto Morante como Roca Rey representan no solo el presente, sino también el futuro del toreo. Son un faro para los noveles, quienes deben tomar nota de la lección que estos maestros imparten: en el toreo, la grandeza no se hereda, se conquista cada tarde, con cada faena.
Andrés Roca Rey Valdéz, un joven peruano de tan solo 27 años, ha ganado notoriedad en el mundo de la tauromaquia, convirtiéndose en uno de los toreros más emocionantes y prometedores de su generación. Nacido el 21 de octubre de 1996 en Lima, Perú, Andrés proviene de una familia con profundas raíces en la cultura taurina; su padre, un aficionado y su abuelo, un reconocido criador de ganado bravo, influyeron enormemente en su carrera.
Desde muy joven, Roca Rey mostró una gran pasión por la tauromaquia. Inició su formación en las escuelas taurinas, donde se destacó rápidamente por su talento natural y su dedicación. Su debut profesional se produjo en 2013, y a partir de ahí, su ascenso fue meteórico. Con cada actuación, Roca Rey cautivó al público con su valentía, técnica impecable y un estilo personal que lo distingue de otros toreros contemporáneos.
A lo largo de su carrera, Andrés ha enfrentado retos significativos, pero su determinación y amor por la corrida lo han llevado a actuar en plazas de gran prestigio en España, Francia y América Latina.
Su conexión con el público es innegable; cada faena es una muestra de arte que deja huella en los corazones de los aficionados. Además, Roca Rey ha sido reconocido con varios premios importantes, consolidándose como una figura clave en la tauromaquia moderna y es un torero que ha revitalizado la tauromaquia con su pasión y entrega. Su carisma y estilo audaz han logrado energizar a la juventud, atrayendo multitudes a las plazas de toros. Es un referente en el mundo taurino, simbolizando la nueva era del arte de torear.El joven matador no solo se destaca por sus habilidades en el ruedo, sino también por su compromiso social. Ha participado en iniciativas para fomentar la cultura taurina en su país y ha apoyado causas relacionadas con la educación y la salud en comunidades vulnerables.
Andrés Roca Rey es, sin duda, un embajador del toreo, elevando esta tradición cultural a nuevas alturas y ganándose el respeto y admiración de todos aquellos que aman este arte. Su historia es un testimonio de que la pasión y el esfuerzo pueden llevar a alcanzar sueños, convirtiéndose en un referente para las futuras generaciones de toreros.